Aunque no constituye una actividad económica estratégica en Tucumán, la ganadería gana progresivamente terreno en el territorio y en la evolución económica provincial. La instalación de nuevos feed lot, el avance de los programas de apoyos para el sector, la construcción de nuevos frigoríficos y la perspectiva de producción que genera la industria molinera radicada aquí, que podría transformarse en gran abastecedora de alimentos para el ganado, expone un panorama superador con respecto a lo que ocurría en años anteriores.
Sin una tradición ganadera y provincia densamente poblada, Tucumán se ve obligada a importar hoy en día en torno al 70% de la carne vacuna que consume (hasta no hace mucho se llegó a comprar en otras zonas del país, especialmente en el sur, un 90%), según estimaciones competentes. En promedio, el tucumano consume entre 50 y 52 kilos anuales -en línea con el promedio nacional-, aunque llegó a 72 kilos pér cápita en otros tiempos.
Las 145.000 cabezas de ganado que se desarrollan en estas tierras son insuficientes para lograr el autoabastecimiento del consumo local, pero los distintos actores del sector comienzan a vislumbrar, que, aunque ese objetivo aparezca en un horizonte lejano de alcanzar, la perspectiva de un crecimiento de la actividad hasta transformarla en sustentable con la incorporación de valor agregado a la producción, bien puede modificar ese panorama.
Se trataría así, de ampliar el perfil productivo del campo tucumano que tiene en la caña de azúcar, el limón, la soja, la frutilla, el arándano y la horticultura -entre otras- como sus actividades fundamentales que cimentaron su actual Producto Regional Bruto y su desarrollo.
Pese a que la actividad debe sobreponerse a las trabas comerciales que impone la política económica -especialmente para exportar- y condicionamientos en el manejo del mercado y de los precios, el empuje de las iniciativas particulares ha mostrado un camino que bien puede continuarse. Es el caso de lo realizado por la provincia de Santiago del Estero -y también por Salta- que en base a un sostenido apoyo y un fuerte compromiso oficial están construyendo un espacio propicio para el crecimiento del sector. De hecho, una cantidad importante de ganaderos tucumanos desarrollan las distintas modalidades de producción en esas zonas, con un fuerte nivel de inversión, conocimientos y técnicas.
Distintos expertos y funcionarios de la provincia y la región vienen sosteniendo que las perspectivas pecuarias (no sólo la bovina, sino también la porcina, la avícola y la caprina) deben ser razonablemente aprovechadas aquí, toda vez que los beneficios potenciales pueden comenzar a aparecer en plazos medianamente cortos.
La transformación de la soja, el maíz y el sorgo que se cultiva en nuestra geografía bien pueden ser convertidos en subproductos de utilidad para la ganadería. La integración de los proyectos, el sostenimiento de los programas en marcha y un trabajo mancomunado de los privados y el Estado son la clave para que en Tucumán la ganadería se transforme en una actividad sustentable y transformadora. Se necesitará también actitudes de cambio del Gobierno que permitan dejar atrás diferencias como las que impactan en el cumplimiento de la cuota Hilton (el cupo que la Unión Europea asigna para las carnes vacunas argentina enfriadas de alta calidad), que sólo este año implicarán pérdidas de unos U$S 200 millones para el sector.